El modelo laboral danés, ¿Un modelo para España?

Dinamarca ha logrado llevar a cabo un modelo laboral bajo el nombre "flexiguridad", la combinación de flexibilidad y seguridad para los empleados de todo el país. Este modelo tiene aspectos muy controvertidos como es el libre despido, los seguros privados de desempleo y no existe un salario mínimo por ley.

A pesar de ésto, las condiciones laborales están, en muchos casos, reguladas por los convenios colectivos (overenskomster) realizados por los principales actores del mercado de trabajo danés, es decir, los sindicatos y asociaciones de empresarios.

No obstante, un gran número de los puestos de trabajo en Dinamarca no están incluidos en los convenios colectivos. En estos casos, los empleados tienen la libertad de contrato y son capaces de negociar, forma e influir en sus propios términos de empleo directamente con su empleador.

El libre despido danés

Los empleados sujetos a la Ley de Trabajadores están protegidos contra el despido después de 12 meses consecutivos de empleo. El requisito de antigüedad en virtud de acuerdos de negociación colectiva es normalmente de 9 meses, pero puede variar según convenio.

Los empleados protegidos tienen derecho a una indemnización por cese del sueldo de 1 a 3 meses, respectivamente, si han trabajado durante 12 o 17 años.

Los empleados protegidos por un convenio colectivo (que son la gran mayoría) pueden tener derecho a una indemnización en caso de 3, 6 u 8 años de empleo, sin embargo, el requisito de la antigüedad y el nivel de indemnización por despido pueden variar según convenio.

Seguro de desempleo danés

A diferencia de todas las otras formas de seguridad social en Dinamarca, el seguro de desempleo es voluntario. Esto significa que el trabajador no está asegurado automáticamente contra el desempleo. En el supuesto de no asegurarse, no tendrá derecho a percibir las prestaciones del seguro de desempleo danés.

Puede tomar un seguro de desempleo con un fondo de seguro de desempleo (a-kasse), que son asociaciones privadas relacionadas con los sindicatos y otras organizaciones profesionales. Es un punto importante ya que no es necesario ser miembro de un sindicato con el fin de convertirse en un miembro de un fondo de seguro de desempleo.

Las cotizaciones de los afiliados cubren parte de la cuota estatal de los gastos relacionados con el seguro de desempleo, incluidas las prejubilaciones. El Ministerio de Trabajo es el responsable del seguro de desempleo.

Por regla general, se tiene derecho a percibir una prestación de desempleo al cabo de un año de afiliación a una Caja del Seguro de Desempleo concertada. Además, la primera vez que el asegurado solicita la prestación de desempleo, debe haber trabajado por cuenta ajena durante 1.924 horas o haber ejercido una actividad por cuenta propia durante durante el periodo equivalente.

La prestación de desempleo representa el 90% de los ingresos del trabajo anterior, con un máximo de 788 coronas danesas (106 euros) al día, cinco días a la semana. En el caso de los beneficiarios de un seguro parcial, la prestación representa, como máximo, las dos terceras partes de la prestación total, es decir, 525 coronas danesas (71 euros) al día, cinco días a la semana.

Dinamarca sin un salario mínimo

En Dinamarca al igual que otros países como Finlandia, Suiza, Noruega, Austria y Suecia o Italia carece de salario mínimo impuesto por ley. Los interlocutores sociales cubren la mayor parte del mercado laboral danés, y por lo tanto juegan un papel principal en la definición de la remuneración y las condiciones de trabajo en el mercado laboral.

En Dinamarca, hay una larga tradición de la división de responsabilidades entre el Gobierno y los interlocutores sociales, donde el gobierno interviene lo menos posible en la regulación laboral y las condiciones de trabajo.

Las condiciones de trabajo están reguladas principalmente a través de los convenios colectivos celebrados entre sindicatos y organizaciones empresariales.

Unos Servicios públicos de empleo eficaces

Dinamarca es el país que emplea, en relación a su PIB, un mayor gasto en políticas activas de empleo, en total un 2,26% (año 2011). Las políticas activas de empleo son aquellas que abarcan desde los de cursos de formación para los parados hasta la intermediación en el mercado laboral, es decir, recoger las ofertas de trabajo y cruzarlas con las demandas.

Los Centros de Servicio Público de Empleo tienen como objetivo ofertar el empleo a los solicitantes y asegurarse que los empleadores encuentren la mano de obra que se ajuste al perfil deseado. De modo online, los daneses también solicitar estos servicios en www.info.jobnet.dk/jobsoeger.

Los solicitantes de empleo gozan de orientación eficaz a los empleos más adecuados, teniendo en cuenta sus cualificaciones y experiencia previa. Se les india cómo buscar empleo y se les proporciona toda la información necesaria del mercado laboral.

Resultados en el mercado laboral danés

Los resultados de Dinamarca en materia laboral son envidiables para cualquier economía. En primer lugar, destacan por alcanzar el pleno empleo, con una tasa de desempleo del 4,2% (España tasa de desempleo del 20%).

Por su parte, los empleados temporales como porcentaje del número total de empleados representan el 8,7%, es decir, un 91,3% de empleo indefinido (España el 75% del empleo es de carácter indefinido).

Finalmente, la tasa de desempleo juvenil danesa es una de las más bajas del territorio europeo al situase en el 10,8% (tasa de desempleo juvenil española en el 45,8%).

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Diez anuncios que nunca verás en Google

Además de los préstamos rápidos, el rey de los buscadores prohíbe ciertos tipos de publicidad para proteger a sus usuarios y cumplir tanto con la ley como con su propio código ético.

Aunque nuestra recién adquirida concepción digital del mundo nos lleva a suponer que todo lo que queramos comprar lo podremos encontrar en Google, anunciado a bombo y platillo y con la facilidad de adquirirlo con un simple click, hay ciertos productos y servicios cuya publicidad nunca llegará a nuestras pantallas a través el rey de los buscadores.

Los de Mountain View indicaron esta semana que prohibirían a partir de julio los anuncios de créditos rápidos para proteger a sus usuarios de "prácticas financieras peligrosas", según señaló la compañía. Esta nueva restricción sólo añade un punto más a una lista en la que la tecnológica ya ha apuntado cerca de una veintena de categorías publicitarias non gratas ya sea porque chocan con su código ético, porque engloban artículos o servicios peligrosos o porque, simplemente, prometen lo que no pueden cumplir.

1. Sexo

Ningún tipo de publicidad de temática sexual tiene cabida en Google. La compañía justifica su decisión aduciendo que los anunciantes no pueden elegir a quién se dirigen estos contenidos y puede llegar al público menos adecuado.

2. Tabaco, drogas y medicamentos

La venta de drogas, ilegales fuera del mundo cibernético, tampoco se permite a través del buscador. Esta prohibición se extiende al tabaco y a toda la parafernalia que le acompaña, para evitar que los más jóvenes se conviertan en fumadores precoces y puedan conseguir cigarrillos de manera sencilla. En cuanto a los medicamentos, tienen que pasar el tamiz de la compañía para que se autorice su publicidad.

3. Hackers a domicilio

En Google no encontrarás ni podrás contratar los servicios de un ciberdelincuente asequible que te ayude a acceder al email de tu némesis ni a descubrir los secretos mejor guardados de los personajes a los que admires.

4. Pistolas de paintball y fuegos artificiales

Aunque aparentemente no conllevan un peligro extremo, la tecnológica prefiere ser cauta y evitar la venta tanto de pistolas concebidas para la práctica del paintball como de las de aire comprimido o las de balines. En cuanto a los fuegos artificiales, la firma capitaneada por Sundar Pinchai sostiene que, básicamente, son productos concebidos para explotar y, si no son detonados por profesionales, podrían provocar daños en propiedades o herir a personas que se encuentren cerca.

5. Armas y explosivos

La plataforma veta los anuncios de armas de cualquier tipo (y de cualquiera de sus accesorios) y de granadas, bombas químicas o artefactos explosivos caseros.

6. Documentación falsa

La ley también se aplica en el mundo 2.0 y, por tanto, Google no permite a los falsificadores de DNI, pasaportes o carnets de conducir publicitarse a través de su web. "Valoramos la honestidad y el 'juego limpio' por lo que no permitimos la promoción de este tipo de productos y/o servicios ya que van en contra de un comportamiento honrado", explican desde la compañía.

7. Chuletas y trabajos por encargo

Por esa misma razón, y aunque los fines sean más 'inocentes', los estudiantes más vagos no podrán valerse del buscador para dar con alguien que por una módica cantidad de dinero se ofrezca a hacerles los deberes o les facilite los aprobados.

8. Juego

En este caso, las restricciones se adecuarán a la legislación de cada país. Eso sí, se deberá garantizar, en la medida de lo posible, que la publicidad de este tipo no llegará a los niños.

9. Caza furtiva y tráfico de animales

Asimismo, Google quiere proteger la fauna y censura cualquier anuncio que pretenda lucrarse a costa de animales en peligro de extinción o de especies protegidas.

10. Terrorismo, racismo y odio

A pesar de que es consciente de la sofisticada maquinaria de promoción virtual con las que cuentan muchos grupos que incitan al odio, Google intenta ponerles coto y prohíbe cualquier contenido promocional que contenga "lenguaje o imágenes violentas o inapropiadas".

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¿Son necesarias las propinas?

Hace unos instantes, en un programa de radio debatían sobre un tema típico y tópico de verano: propinas sí, propinas no. Pasan los años, cambian las formas de relacionarse con el cliente, pero algunas costumbres siguen vigentes.

El 90% de las llamadas estaban a favor de dejar una cierta cantidad de dinero, al considerar que son necesarias según el gremio del que se hablara. La hostelería se ha llevado la palma. ¿Son necesarias las propinas hoy día?

Compramos a través de Internet con nuestro móvil, cada vez son más las oportunidades que tenemos de recibir en casa multitud de productos. La compra nos la traen a casa, pero lo hace una persona ¿le damos propina? o ¿ya percibe un sueldo y ser amable forma parte de su trabajo?

Los números dicen que los españoles suelen dejar propina en bares y cafeterías, y el perfil es el de una persona joven. Pero durante la crisis esta sana costumbre ha desaparecido. Las razones que motivan a dejar propina son:

  • Satisfacción por el servicio recibido

  • Por razones sociales ( mostrar esa generosiad ante los amigos, familiares...)

Si bien hay una corriente crítica con esta costumbre, un porcentaje elevado de la población lo aprueba si hablamos de hostelería donde se sabe que ese trabajador no percibe un sueldo elevado y la propina será una buena ayuda.

Esta reflexión no dice mucho a favor de los empresarios que no pagan un sueldo que refleje el esfuerzo de ese trabajador, ya que ese dinero que el cliente aporta se convierte en una retribución sinónimo de generosidad y que se deja al azar y al criterio de cada uno.

Si bien, para un trabajador, unas palabras amables, un "gracias" simboliza una propina que le hace sentir que su trabajo se ha llevado a cabo con eficacia, a nadie le amarga un dulce, y como comentaba una trabajadora de un hotel del sur de España: "Que te dejen 50 euros de propina, no se olvida fácilmente".

Y es que hay culturas donde se unen dos cuestiones: el demostrar el agradecimiento por una buena atención recibida y buena economía.

Mientras tanto, aquí cada cliente optará por dejar algo simbólico, inclinarse por la conocida frase: "yo también trabajo y nadie me da propina" o sencillamente, dar las gracias al marcharse.

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